viernes, 4 de noviembre de 2016

Por Qué Las Explosiones En Las Películas Siempre Suenan En Fa Menor - Relato #3 (Los Relatos #1 y #2 aún faltan por llegar)

Si insistes en aventarte por esa azotea, Alicia, realmente no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Lo único que sí te puedo decir son dos cosas: la primera, es que te va a doler como no tienes idea. Una caída desde esta altura puede ser muchas cosas menos gentil. Créeme, yo hago esto para vivir y a diferencia de ti, yo sí he caído de varios metros y la experiencia no es nada bonita. Lo único que lograrás es que la burocracia se pegue a mí como una garrapata las próximas semanas -no por qué yo tuviera algo que ver con tu ridícula idea de suicidio trágico/romántico- si no por que fui el último en verte con vida y las autoridades, el ministerio público, tus padres y los chismosos del edificio seguramente buscarán en mí respuestas, las cuales créeme, no encontrarán-.

La segunda es que si crees que con esta estúpida, estúpida decisión vas a resolver algo estás, una vez más, en un error del tamaño de la Vía Láctea. Únicamente estarás huyendo de tus problemas de la manera más cobarde posible y nunca podrás ver el resultado de tu verdadero potencial. No sabrás siquiera lo buena que eras y el bien que pudiste aportar a esta sociedad de mierda, porque ni siquiera tuviste el valor de intentarlo.

Ahora que, si después de estos dos argumentos, sigues empeñada en tirarte desde este quinto piso, únicamente te pido que me regales cinco minutos de tu tiempo. Total, te vas a morir, ¿no? ¿Qué son cinco minutos más o menos a tus diecisiete años? Cinco minutos, es todo lo que te pido. Dile al concreto que espere y escucha con atención, por favor.

En 1952, como parte de “El Gran Salto Adelante”-el intento chino de modernización-,  Mao Zedong le declaró la guerra a lo que él llamó Las Cuatro Pestes; las moscas, los mosquitos, las ratas y los gorriones -específicamente, el Gorrión Euroasiático o Gorrión Molinero-.

Éste último fue incluido en la terrible lista del máximo líder debido a que se comía las semillas y granos que los agricultores sembraban. La lógica era muy simple: había que aniquilar a los pájaros para que las cosechas prosperaran.

Fue así que el plan se puso en marcha; se movilizó a las masas de China para erradicar a las aves a toda costa. Los campesinos fueron instruidos a levantarse antes del amanecer y salir de sus casas, golpeando ollas y sartenes en un intento de asustar a los pájaros de los árboles. Una vez en el aire, los gorriones frenéticos intentarían encontrar un nuevo sitio donde aterrizar. Sin embargo, los ciudadanos chinos volverían a hacer sonar sus tambores, lo cual los mandaría de regreso a los cielos, aleteando incansablemente hasta que sus pequeños corazones se detenían y caían muertos de cansancio.

Miles de nidos fueron derribados, huevos rotos y polluelos exterminados. Los Gorriones Euroasiáticos (junto con otras aves que sufrieron el daño colateral más injusto de la historia animal) fueron derribados de las nubes, dando como resultado la casi extinción de la especie en China. Premios no-materiales y reconocimientos fueron ofrecidos a las escuelas, unidades de trabajo y agencias de gobierno de acuerdo al volumen de las plagas que habían matado, siendo el Gorrión Molinero la presa más cotizada.

Para estas alturas, estoy seguro que no tienes idea a dónde quiero llegar con todo esto, Alicia. No te desesperes, tolérame por unos instantes más y lo entenderás. 

Sin embargo, para abril de 1960, los líderes chinos se percataron que los gorriones no sólo se comían las semillas que los agricultores plantaban, sino también una gran cantidad de insectos. En lugar de aumentar, la producción de arroz después del gran designio disminuyó sustancialmente. Mao ordenó el cese de la guerra en contra de los gorriones, reemplazándolos con chinches en la campaña en curso contra las Cuatro Plagas. No obstante, para ese momento ya era demasiado tarde. Sin gorriones para comérselas las poblaciones de langostas se dispararon, pululando el país y agravando los problemas ecológicos ya causados por el Gran Salto Adelante, incluyendo la deforestación generalizada, el abuso de venenos y pesticidas y un profundo desequilibrio ecológico. 

Fue así como la Guerra de los Gorriones junto a otra serie de decisiones igualmente poco aconsejables, causó la muerte de entre 20 y 30 millones de chinos. La Gran Hambruna China, provocada por la ausencia de un pequeño pájaro de no más de quince centímetros. 

¿Entiendes ahora a dónde quiero llegar? Quiero decir, eso es justo lo que somos ¿no es así? Prueba y error. No somos más que la suma de todas nuestras aves muertas. Tan sólo moretones. Cicatrices y huesos rotos. Pero aquí seguimos, luchando contra todas las probabilidades, ante todos los pronósticos, reinterpretando historias y errores que tardaremos cien años en comprender.

Y si lo que Mao aprendió de su ingenua y majestuosa falla se pudiera traspasar a nuestros tiempos creo que la lección sería muy clara. Por más nobles que sean nuestras intenciones, el mundo es un lugar complejo y sus reglas no necesariamente juegan de nuestro lado. Es un poco como el amor y las relaciones humanas, ¿lo ves? Nosotros también desafiamos a la historia. Nos enfrentamos, plenamente conscientes que la felicidad es temporal. La derrota es segura, pero temporal. El éxito es cierto, pero temporal. El hilarante fracaso, los gorriones y los ruiseñores vuelan desde las hojas de los pergaminos a través de las tapas de las ollas y sartenes pasando por los críticos y los teóricos hasta llegar desde la historia pública a las historias privadas. Tú historia.

Y es opinión de este humilde narrador que todo empieza y termina con algo tan tonto y tan simple como una decisión. No podría ser de otra manera. Y un día puede que te sorprendas a ti misma, irreconocible, sonriendo destellantemente tratando de olvidar este episodio, convenciéndote a ti misma que se trató de un mal sueño y no más. Y un millón de recuerdos inundarán tu mente, pasaran tan rápido que no alcanzarás ni siquiera a saludarlos. Te romperán el corazón mil veces más, te levantarás otras mil, te escupirán, te desgarrarán con palabras, te harán añicos y te mantendrán en el suelo... si los dejas.

Así que fuma mucho, bebe mucho, llora mucho, camina mucho, escucha mucho, duerme mucho / duerme poco, ríe un poco, habla un poco, sonríe un poco, distráete un poco, viaja un poco, cambia otro poco, observa un poco, intenta un poco, tómate a ti misma con ligereza un poco, del mundo que te rodea búrlate un poco, respira profundamente y cuando estés lista...
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.... ¡Salta!

Pero hacia este lado.

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