lunes, 19 de enero de 2009

Por un momento, me perdí

Cuando regresé a mí, me di cuenta que no era yo quien habitaba ése cuerpo. Había algo diferente: La armadura era la misma pero había ocurrido un cambio. Interno y sutilmente drástico, y podía sentirlo pese a la abrumadora sensación de descontrol e impotencia.
Algo o alguien se había apoderado de mis ideas, pensamientos, de mis acciones. Y desde aquella tarde no fui el mismo.
A partir del momento en que la ví, supe que toda mi existencia había pasado a su completa y total posesión. Creo que los antiguos le llamaban "amor."
Lo conocían como el fantasma del deseo, que posee los corazones y mentes de quien se atreva a cruzar su camino, viajando a través del tiempo y del espacio.
Aún en la actualidad su cura permanece un misterio..
Y yo, no podría estar más enfermo.

sábado, 3 de enero de 2009

La hora de las brujas


Son las 3:15 am, la hora de las brujas. Talvez tome ésta noche una escoba voladora y viaje de regreso a tí, a través de un mar durmiente de zafiros parpadeantes y nubes traslúcidas que rodean a una luna que no conoce el sueño, y que brilla cada segundo más intenso que el pasado.
Entraré suavemente por la ventana de tu cuarto y me acercaré a tí. Lento, muy lento mientras duermes profundamente, pero descuida, mis intenciones no son malvadas, ya que llevo anhelando éste momento tanto tiempo. Tanto tiempo queriendo ser el viento que respiras, queriendo ser tu sombra vagabunda, tu estrella observada, tu guardián entre el centeno. Tanto tiempo queriendo ser tu viaje sin fin.
Tomaré tu mano. Te besaré lentamente y te abrazaré. Y mientras te beso la frente, me introduciré delicadamente en tu subconciente. Nadaré por tus pensamientos y ahí, justo en tus sueños, me alojaré. Seré tu memoria indeleble y cada noche haré de tu dormir un recuerdo mío. Y cuando despiertes sabrás que alguien estuvo esa noche ahí contigo. Fue un bandido nocturno, disfrazado del viento que pasó de visita solo para susurrarte al oído aquellas palabras que con su eco conjuran a las brujas y a los invasores de sueños día tras día, noche tras noche.

martes, 16 de diciembre de 2008

Los Asesinos de Brújulas



Somos los viajeros del oeste abandonados
Por voluntad propia y no del mundo conspirante
Seguimos incesantes un mapa sin letreros
Pasajeros del viento y del tiempo caminante

Somos los vestigios de los sueños del viajante
Aquél que nunca tuvo rumbo
Que no ha pedido ser encontrado
Aquél que vive en el deseo, vagabundo

Somos los aventureros de la noche y de la luna
Que navegan las estrellas, sin saber de sur o norte
Que marchan ciegos siguiendo huellas peregrinas
Con mástiles alzados y banderas como pasaporte

Somos los turistas que perdieron el camino
Naufragando eternamente en buscar del hogar
Confundidos hábilmente por el altamar de soledad
Magnetismo cautivante, el arte de olvidar

domingo, 7 de diciembre de 2008

Es peligroso asomarse al interior


-"Es peligroso asomarse al exterior" -Afirman los trenes franceses.

No se han dado cuenta todavía que es aún más peligroso asomarse al interior. Al interior de uno mismo, en donde todo es obscuridad, silencio y confusión. Nadie sabe a ciencia cierta qué aguarda allí dentro. Sólo se sabe que hay algo. Algo que ronda silenciosamente, cautivo y dormido. Y nadie se atreve a despertar ni perturbar su incontenible fuerza.

Entre perros andaluces y sueños binominales me encuentro. Contemplo contemplo, hipnoticamente el brillo de la luna, el cual es eclipsado por nubes transitorias, mientras mis ojos son igualmente seccionados por afiladas navajas tajantes que me enseñan a ver mas allá. Retrospectivamente, Introspectivamente. Cada vez más profundo, y cada vez más revelador.

Y sólo así, ciego, puedo verdaderamente observar. Mi visión ya no es vaga, ni superficial. Sino interna y completa, y cada segundo afirma, más y más fuerte lo que puede ocurrir cuando uno se encuentra a sí mismo... y se asoma a la ventana del reflejo colectivo.
Es peligroso asomarse al interior.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Círculos #2

He caminado sin cesar
Sigo mis pies, uno tras el otro los cuales forman una larga serie de pasos que no llevan rumbo
No se de donde vengo o a donde voy, sólo se que camino
Pero me encuentro justo donde empecé, dando vueltas en círculos otra vez.

Sin embargo, talvez hoy sea necesario dar vueltas en círculos, pienso.
Talvez hoy, despues de todo, algo quiera decir
El dia y la noche con su redondez me guian en mi pensar
Mientras contemplo en el cielo plasmados el ciclo solar y lunar.

¿Como es que algo puede ser tan perfecto, tan incesante, tan inalterable?
¿Será que hay cosas que nacieron para nunca morir?
¿O será que el fin implica un comienzo del mismo, como el día y la noche en un eterno transcurso de círculos?
No tengo la respuesta, pero hoy casi inconcientemente y sin motivos, todo me recuerda a ti.

He perdido la cuenta de mis triunfos y mis fracasos, pero no me importa
Desconozco si el saldo es negativo o positivo, si está a mi favor o en mi contra
Llego al punto donde ya no quiero saber nada más de mi,
Y sin embargo, quiero saberlo absolutamente todo de ti.

Me provoca contarte en círculos:
Tus dos hermosos orbes castaños con los que me miras
Tus curvas que recorren mis manos cada vez que te toco.
Y cada una de las diminutas elipses que se forman en tu labio inferior, en las que te puedo ver reflejada cada vez te beso.
Quiero que tu y yo seamos uno solo. Quiero hacerte el amor.

Creo que he llegado a una conclusión:
Tu y yo somos un círculo. Interminable. Indestructible.
Incluso talvez no seamos uno solo, sino varios. Muchos, muchísimos.
Tantos que no pueden ser contados.

Y sé que si lo impensable llegase a pasar, volvería instintivamente a tí.
Porque al final de todo, es lo que somos. Un ciclo sin fin.
Y si lo tuviera, te volvería a encontrar.
Y de éste modo quizás tú
Entre tantos círculos, entre tantos soles y lunas
Me volverías a encontrar...