domingo, 15 de febrero de 2009

Diarios de Noviembre


Y así, como página arrancada, con tal furia me arrancaste sin pensar en consecuencias. No te molestaste siquiera en leer lo que decía, fuiste brutal abriéndome con tanto parecido a un libro y con tu lápiz, suavemente fuiste escribiendo en mí tu vida. Tus triunfos y fracasos, cada sonrisa y cada lágrima. Y me mostraste tus cicatrices y me contaste tus historias. Y escribiste y escribiste, cada día un poco más. Y escribiste una página y proseguiste con otra. Te rogé "detente" pero no hiciste caso, y trazaste una vez más el mapa que llevo en la piel, aquél que tiene como destino la punta de tus labios, la punta de tu corazón.

Y yo siendo quien soy, un iluso y tonto enamorado, lo seguí. Y empecé yo a escribir un poco en tus páginas. Primero una palabra, después una frase. Un párrafo, un capítulo. Y terminé por escribir en tí mucho más de lo que esperaba. Vacié cada gramo, cada centímetro de mí. Y me hice tan tuyo, y me volví tan ajeno a mis adentros. Y tracé en tus ojos la ruta de regreso pero sólo conseguí darle vuelta al sendero que lleva nuevamente a tus castaños cabellos, a la punta de tus dedos con la que me escribes cada noche y me alimentas de tu fuego. Y tus palabras son novelas, son tinta fresca y yo soy un papel en blanco que busca tu puño y letra desesperadamente, y que se muere porque escribas en él un poco más, tan sólo un poco más.

lunes, 19 de enero de 2009

Por un momento, me perdí

Cuando regresé a mí, me di cuenta que no era yo quien habitaba ése cuerpo. Había algo diferente: La armadura era la misma pero había ocurrido un cambio. Interno y sutilmente drástico, y podía sentirlo pese a la abrumadora sensación de descontrol e impotencia.
Algo o alguien se había apoderado de mis ideas, pensamientos, de mis acciones. Y desde aquella tarde no fui el mismo.
A partir del momento en que la ví, supe que toda mi existencia había pasado a su completa y total posesión. Creo que los antiguos le llamaban "amor."
Lo conocían como el fantasma del deseo, que posee los corazones y mentes de quien se atreva a cruzar su camino, viajando a través del tiempo y del espacio.
Aún en la actualidad su cura permanece un misterio..
Y yo, no podría estar más enfermo.

sábado, 3 de enero de 2009

La hora de las brujas


Son las 3:15 am, la hora de las brujas. Talvez tome ésta noche una escoba voladora y viaje de regreso a tí, a través de un mar durmiente de zafiros parpadeantes y nubes traslúcidas que rodean a una luna que no conoce el sueño, y que brilla cada segundo más intenso que el pasado.
Entraré suavemente por la ventana de tu cuarto y me acercaré a tí. Lento, muy lento mientras duermes profundamente, pero descuida, mis intenciones no son malvadas, ya que llevo anhelando éste momento tanto tiempo. Tanto tiempo queriendo ser el viento que respiras, queriendo ser tu sombra vagabunda, tu estrella observada, tu guardián entre el centeno. Tanto tiempo queriendo ser tu viaje sin fin.
Tomaré tu mano. Te besaré lentamente y te abrazaré. Y mientras te beso la frente, me introduciré delicadamente en tu subconciente. Nadaré por tus pensamientos y ahí, justo en tus sueños, me alojaré. Seré tu memoria indeleble y cada noche haré de tu dormir un recuerdo mío. Y cuando despiertes sabrás que alguien estuvo esa noche ahí contigo. Fue un bandido nocturno, disfrazado del viento que pasó de visita solo para susurrarte al oído aquellas palabras que con su eco conjuran a las brujas y a los invasores de sueños día tras día, noche tras noche.

martes, 16 de diciembre de 2008

Los Asesinos de Brújulas



Somos los viajeros del oeste abandonados
Por voluntad propia y no del mundo conspirante
Seguimos incesantes un mapa sin letreros
Pasajeros del viento y del tiempo caminante

Somos los vestigios de los sueños del viajante
Aquél que nunca tuvo rumbo
Que no ha pedido ser encontrado
Aquél que vive en el deseo, vagabundo

Somos los aventureros de la noche y de la luna
Que navegan las estrellas, sin saber de sur o norte
Que marchan ciegos siguiendo huellas peregrinas
Con mástiles alzados y banderas como pasaporte

Somos los turistas que perdieron el camino
Naufragando eternamente en buscar del hogar
Confundidos hábilmente por el altamar de soledad
Magnetismo cautivante, el arte de olvidar

domingo, 7 de diciembre de 2008

Es peligroso asomarse al interior


-"Es peligroso asomarse al exterior" -Afirman los trenes franceses.

No se han dado cuenta todavía que es aún más peligroso asomarse al interior. Al interior de uno mismo, en donde todo es obscuridad, silencio y confusión. Nadie sabe a ciencia cierta qué aguarda allí dentro. Sólo se sabe que hay algo. Algo que ronda silenciosamente, cautivo y dormido. Y nadie se atreve a despertar ni perturbar su incontenible fuerza.

Entre perros andaluces y sueños binominales me encuentro. Contemplo contemplo, hipnoticamente el brillo de la luna, el cual es eclipsado por nubes transitorias, mientras mis ojos son igualmente seccionados por afiladas navajas tajantes que me enseñan a ver mas allá. Retrospectivamente, Introspectivamente. Cada vez más profundo, y cada vez más revelador.

Y sólo así, ciego, puedo verdaderamente observar. Mi visión ya no es vaga, ni superficial. Sino interna y completa, y cada segundo afirma, más y más fuerte lo que puede ocurrir cuando uno se encuentra a sí mismo... y se asoma a la ventana del reflejo colectivo.
Es peligroso asomarse al interior.