jueves, 20 de diciembre de 2007

Frases de "El Principito"

Diciembre, sin duda es un mes para estar con alguien, ya sea con la familia, con los amigos, o por que no.. con uno mismo. Aqui les dejo unas frases de verdadera reflexion que Antoine de Saint-Exupery nos regala en su obra maestra "El Principito".

"Sé que en algún lugar del mundo, existe una rosa única, distinta de todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán despertar de su letargo a mi alma, mi corazón y mis riñones. "


Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.

No sabía qué decirle, cómo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!

Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...


jueves, 22 de noviembre de 2007

Otoño


Recuerdo aquella vez en la que regresé, después de tantos años al lugar donde nací y crecí. Era un sentimiento extraño, el que se había apoderado de mi. Todo era tan familiar, y al mismo tiempo, tan desconocido, como si se tratara de uno de esos sueños en donde sientes que ya has estado ahí de cierta manera antes.

Estando allí, recordé que cuando era chico, me encantaba ir al parque que se encontaba a unos minutos de mi casa a ver las hojas de otoño caer, y jugar con ellas. Me sentía tan feliz, estando allí, como si mágicamente el mundo se detuviera, y la naturaleza te regalara un momento para bailar, solo tú y las hermosas hojas que volaban sobre el suave viento de Noviembre.

Era otoño, y tenía muchísimas ganas de ver las hojas. Inmediatamente, le hablé a un amigo, que años atrás, había sido uno de los mejores amigos que he tenido en toda mi vida. La distancia lamentablemente nos separó, y dejamos de frecuentarnos. Sin embargo, constantemente pienso en él, y me pone triste pensar en todo lo que vivimos cuando niños y el saber que ahora hemos tomado cada uno caminos distintos. Pero tristemente, este tipo de cosas sucede cuando uno envejece. Uno olvida a las personas, y con ellas, se olvida a sí mismo. Por suerte, el no me había olvidado y aceptó mi propuesta de visitar el viejo parque. Acordamos vernos allá y entonces, emprendí el viaje.

Llegué entonces, en menos tiempo que el estimado, probablemente porque la distancia parecía más larga cuando niño. Allí se encontraba ya mi amigo, observando los árboles del parque, contemplando con la mirada fija hacia arriba. Caminé entonces, y me paré junto a él. ¡Qué feliz me sentí al verlo! No había cambiado nada, y por un instante, pensé en los buenos momentos que tiempo atrás habiamos compartido. Ocho años habían pasado, y aqui nos encontrabamos, todavía viendo las hojas caer.

Pero este año, las hojas no habían caído. Por alguna extraña razon, el otoño no había llegado todavía al parque, y las hojas se encontraban aún en sus ramas, ansiosas por llover y decorar el pasto con su anaranjado esplendor. Decepcionado y triste, volteé a mi amigo y le dije:

-"Que lástima, aún no han caido las hojas..."-
Mi amigo, volteó hacia a mi, y casi sorprendido, sonriente y amable como siempre, contestó:
-"¿De que hablas? ¿No las ves? !Está repleto el lugar de ellas!"
-"¿Dónde? No veo una sola hoja en el parque."- Respondí. ¿Acaso se había vuelto loco? No había señales del otoño en aquel viejo parque.
- "Vamos, yo se que puedes verlas. Inténtalo. Busca bien, pero no busques en este parque, mucho menos en aquel triste árbol, busca sino dentro de tí. Allí estan, viejo amigo, yo lo se. Busca bien, y las verás."

Se esforzaba tanto en ver las hojas en donde no lo habían, y fue entonces que las vi. Todo volvió a mi, como el más hermoso de los recuerdos hecho realidad. Y me vi a mi mismo, en ese mismo lugar.. !Que joven me veía! No tenía mas de diez años, y ahi estaba, saltando y riendo, en medio de un mar de brillantes, mil y un hermosas hojas de otoño. Todo es tan sencillo cuando uno es niño, y no había cosa mas sencilla en el mundo. Sólo un niño y sus hojas, y eso bastaba para ser feliz.Y me sentí tan feliz en ese momento, que toda la tristeza del mundo había desaparecido.

Es como cualquier cosa en la vida. Una vez alguien muy sabio me dijo que para encontrar la verdadera belleza de las cosas hay que saber ver a través de ellas. Me sobran razones para creer que mi amigo era una de estas personas. El me enseñó a ver la verdadera belleza de las cosas, y a ver hojas donde pareciera simplemente un jardín vacío.

Después de un tiempo, decidimos marcharnos del parque, felices de haber podido ver nuestras hojas.Y la verdad no estoy seguro si fue mi loca imaginación, pero podría jurar que en cuanto dimos la vuelta para regresar, a lo lejos, una pequeña hoja se desprendió de la rama del viejo arbol, y flotó suavemente por el aire...

martes, 21 de agosto de 2007

Capitulo 1 (cont...)

A veces pienso demasiado las cosas, creo que ese es mi problema. Analizo todo, las causas y las consecuencias, el porqué y el cómo, sin dejar atrás al cuando y al donde. Durante toda mi vida he conocido mucha gente, amigos y extraños que no necesariamente comparten mi mismo punto de vista sobre muchos temas de la vida. A veces quisiera ser un poco mas como los demás, que no se detienen a pensar mucho en lo que es la vida y lo que nos espera a todos. Gran parte de la vida se te puede ir pensando. La diferencia está en si tus pensamientos te llevan a algun lado. Honestamente, espero que los mios me lleven a algun lado.

A veces también pienso que estoy solo en el universo, y que nadie nunca podra llegar a comprenderme al cien por ciento. Pero a la vez, me encuentro muy necesitado de todas aquellas personas que no me entienden. La soledad y la angustia parece que me siguieran y me estuvieran esperando escondidas detrás de cada esquina, esperando el momento en que me encuentre más vulnerable. La melancolía es muchas veces mi mejor amigo y mi peor enemigo. Lo más triste que alguna vez nos puede pasar, es recordar. Saber que algo pasó, fué, pero que nunca mas podra ser. Los recuerdos más felices son los que mas duelen recordar.

Hablemos de los recuerdos. Los recuerdos son el alma de la melancolía. Yo constantemente me encuentro a mi mismo recordando, pensando más en lo que fue que en lo que será. Quizás se deba a que el pasado es algo seguro, a diferencia del futuro, que se encuentra en nuestras manos y cada uno le damos el rumbo que nos dicte nuestra conciencia. En momentos como éstos, quisiera tener una especie de brújula que me diga exactamente como reaccionar a estos sentimientos encontrados. No se si temo al futuro, si temo al fracaso y a la soledad. Talvéz tema a temer, que es lo peor. Pero aunque suene raro, creo que ésto que siento es algo que en nuestra propia manera cada uno experimentamos. Es el miedo a lo incierto, y a cómo vamos a reaccionar. Y aquí es cuando decidimos. Es cuando cada uno de nosotros elige quien va a ser por el resto de su vida.

http://observadoresdeestrellas.blogspot.com/

jueves, 26 de julio de 2007

Capitulo 1

Es chistoso cómo unas cosas cambian tan drástico de un dia para otro. Algunas cosas las esperamos con ansias, hasta al día en el que finalmente llegua a nosotros el momento esperado... unas cosas son exactamente como uno las espera. Otras, no tanto.

Cuando yo tenía trece años, recuerdo que me decía a mi mismo: "En cuando cumpla los dieciocho años, me largo de aqui." En esos momentos, la situación de mi familia era distinta a la de ahora. Mi mamá se encontraba en una etapa dificil saliendo de un reciente divorcio, y con algunos problemas económicos. Actualmente, las cosas son mejores. Mi madre ha vuelto a casarse con un hombre que es a toda madre. Le gustan las mismas cosas que a mi hermano y a mi; tenemos afición por las buenas cosas de la vida: el futbol, la música y el alcohol. Pero bueno, de eso les contaré en otro momento. Ahora lo importante es contarles lo que pasó en mi vida hace exactamente una semana.

Hace exactamente una semana cumplí los dieciocho años de edad, es decir ahora soy un adulto legal, bien y bonito. Y mientras podrían todos pensar que estallo de alegría y felicidad, la verdad es que mas que nada me siento melancólico. Quizás soy el único, quizás no, pero me gusta pensar que la adolescencia es la etapa más bella y emocionante en toda la vida del hombre. Claro, no lo podría confirmar, pues todavia me falta mucho por vivir, es solo que muy seguido pienso esto. Diariamente observo a los adultos, a las personas mayores y su forma de vida, aburrida, monotona, repetitiva y sin emoción, sin esa chispa que hace todo más valioso vivirlo. Cuando uno es niño, se és lo exactamente opuesto. Se vive sin una pizca de responsabilidad, y todo es juego y diversión, pero es opinión de su humilde narrador, que a esta edad no se es plenamente conciente y no se puede apreciar todo lo que falta por experimentar. Cuando uno es niño no suele pensar en el largo camino que implica vivir.

En cambio, cuando uno es adolescente, se obtiene lo mejor de ambas etapas, y es porque se encuentra exactamente en la intersección de estas opuestas. Se puede vivir siendo adolescente, aún sin la carga de la abismal responsabilidad y la vez, la autonomía de un adulto. Y es en esta etapa en la que me encontraba hace unos dias, cuando me entró esta confusión, esta melancolía inexplicable. Sonará loco, pero pienso que asi como existe la crisis de la mediana edad, debe existir alguna "crisis de la juventud" o algo asi. Si eso existiera, estaría seguro que estoy sufriendo de eso en este momento.

(Continuará)

domingo, 22 de julio de 2007

El futuro libro

En honor a mi reciente cumpleaños numero 18 quisiera comentarles sobre un proyecto personal que tengo, se trata de un libro que empecé a escribir unas semanas previas a ser ahora legalmente un adulto. Mi intención con este libro es más que nada dejar por escrito los sucesos más importantes de mi vida, desde que entré a la adolescencia, hasta ahorita, que cumplo los 18. Preguntaran, ¿porqué exactamente desde ese lapso especifico de tiempo?

Pues la respuesta, viene con otra cosa que quisiera comentarles. Este libro tiene una dedicatoria. Y es para mi hermana, que ahorita tiene 10 años, pero planeo entregarle este libro cuando cumpla exactamente 13 años, y que el contenido del libro le sea lo más familiar posible. Mi intención es mas que nada, cuando yo voy dejando esta etapa y ella en su momento apenas este entrándose, que aprenda de todo lo que yo viví y compartirle todo lo que ella sentirá en su momento y yo ya lo sentí.

Bueno, les iré compartiendo poco a poco lo que lleve escrito empezando con esto..


A Sandra, quien una vez me dijo que no le gustaba leer, y sin embargo, le escribo este libro, esperando que ella aprenda tanto de él, cómo yo aprendí escribiéndolo.

Capitulo 1

(Continuará....)